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Los tres viajes que quiero hacer y sus razones

El otro día hablando con alguien hablé sobre este tema y pensé "Esto puede ser bueno escribirlo en una entrada de entreBits.

Todos tenemos viajes que queremos hacer a lugares mágicos -o no tan mágicos-. Lugares de este maravilloso planeta que nos atrae por alguna razón que seguramente no entendamos o quizás si.

Yo desde hace mucho tiempo tengo 3 lugares -un poco extraños todo sea de dicho de paso- que quiero/necesito ir.

Os explico.

Primer lugar: Ciudad de Pripyat (Kiev)

La ciudad de Pripyat es conocida por ser la ciudad donde vivían los trabajadores y sus familias de la Central Nuclear V.I. Lenin de Chernóbil por allá los años 70.

Panorámica de la ciudad de Pripyat -al fondo, el reactor 4 de Chernóbil-.

Un hogar maravilloso para familias enteras, ya que la ciudad de Pripyat tenía una posición estratégica geográficamente hablando. Un clima relativamente templado, suelo fértil, cerca de una estación de tren, una autopista y por supuesto, el rio Pripyat. Un sitio agradable para vivir en la antigua URSS.

La ciudad también es conocida debido al accidente nuclear de Chernóbil, que más tarde se convertiría en el peor accidente de la historia de la energía nuclear.

Un 26 de abril de 1986, de madrugada y tras unas pruebas experimentales -que por lo visto eran algo habituales-, explotó el reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, a unos 3KM de Pripyat. La explosión llegó a emitir 500 veces más radiación que la bomba atómica que fue lanzada sobre Hiroshima en 1945. Tras la explosión, la ciudad acabó siendo evacuada.

Photo by Hugh Mitton on Unsplash

Dicha evacuación fue llevada a cabo por el -glorioso- Ejército Rojo 36 horas después del accidente para protegerlos de la enorme radiación.

Seguramente os estaréis preguntado ¿Y para que diablos quieres ir a una ciudad llena de radiación? Pues sinceramente pienso que no es necesario una respuesta.

Pero os la voy a dar. Desde hace muchos años -siendo yo un jovencito con pelusilla en la cara- me enteré de un accidente de una central nuclear. Me interesó el tema y me vi todos los posibles documentales que había sobre el tema. Me fascinó mucho todo lo sucedido. La explosión, la evacuación, la ciudad, la gente que murió -heroicamente- para solucionar el problemón, el sarcófago -UN MALDITO SARCÓFAGO!-. Todo.

Descubrí que puedes visitar la ciudad de Pripyat y que el tiempo máximo permitido para estar en esa ciudad son 20 minutos. Tras esos 20 minutos tu salud se puede ver afectada gravemente. Y sinceramente, 20 minutos me parecen muy pocos para ver TODO lo que se puede ver.

Tras la evacuación la ciudad quedó tal y como se vivían en esos tiempos. Cierto es que han habido muchos saqueos, y mucha gente que se negó a salir de esa ciudad y que tras la radiación muchas cosas están en una situación muy deplorable. Pero es una ciudad de la URSS parada en el tiempo -radioactivo-.

La bandera de la Unión Soviética aún izada en Pripiat, 2013

Una ciudad donde aún hay izadas banderas de la URSS y que debe de esconder miles y miles de cosas interesantes. Papeles, fotografías, mochilas preparadas, cajas de recuerdos abandonadas... Tengo la necesidad de ver este tipo de cosas.

Quiero ver una ciudad abandonada de verdad. Por una gran catástrofe y Pripyat es el mejor de los ejemplos.

Sinceramente creo que el silencio que se debe de vivir en ese lugar te debe de dejar el cuerpo trastocado para mal. Poder ver una ciudad donde hace 48 años se hacía vida y que ahora está todo totalmente muerto. Una ciudad radioactiva siendo absorbida por la naturaleza. Ver la feria con la noria aún levantada y sin estrenar. Escuchar todo ese amasijo de hierro temblar por el tiempo. Ver los autos de choque allí, sin ninguna niña riendo mientras juega con sus amigos. Me flipa.

Feria de Pripyat

Aprovecho para recomendar un libro que tengo pendiente pero que he leído fragmentos y tiene pinta de ser muy bueno -en realidad, cuando acabe de escribir esto me pondré con él-.

El libro se llama Voces de Chernobil de la autora Svetlana Alexievich y trata de dar voz a las personas que siguen vivas y que vivían en Pripyat. También habla de las consecuencias de la radiación y de la cantidad de niños y niñas que murieron tras el fatídico accidente. Svetlana Alexievich lo explica así:

Lo colocaron descalzo en el ataúd. Un féretro de zinc que se colocó debajo de unas planchas de hormigón. Todos tenían pánico a la radio-actividad. Poco después el mismo doctor me dio a mi hija recién nacida. Parecía una niña normal, pero en su hígado dormían 28 Roentgens y una lesión congénita de corazón.

Era el legado de la radiación. A las cuatro horas murió y me la trajeron en una cajita de madera, no podía ni llorar. La enterré yo sola, junto a su padre. Se llamaba Natasha, pero ni siquiera hay un nombre en su tumba, sólo queda su alma y allí enterré su alma. El alma de una hija de Chernóbil.

Los pelos de punta.

Segundo lugar: Campo de concentración y exterminio de Auschwitz

"Auschwitz, the meaning of pain". Así empieza Angel Of Death de Slayer y me parece que no hay mejor descripción para representar Auschwitz.

El Campo de concentración y exterminio de Auschwitz -en un perfecto alemán, Konzentrationslager Auschwitz- fue un complejo formado por diferentes campos de concentración y exterminio de la Alemania Nazi situado en Polonia -de cuando Hitler le dio por invadir Polonia así porque sí-.

Auschwitz se encuentra a unos 43KM al oeste de Cracovia y se convirtió en el mayor centro de exterminio de la historia del nazismo. Se calcula que fueron enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil -la mayoría de ellas personas judías-.

En la puerta del campo de concentración se puede leer en alemán Arbeit macht frei, que viene significando algo como "El trabajo libera". Las fuerzas de las SS, que estaban a cargo del centro, recibían a los deportados, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el -glorioso- ejército Soviético.

Arbeit macht frei («El trabajo libera»)

Si bien es cierto, los últimos años Auschwitz se ha convertido en una especie de zona turística y se está normalizando lo que ocurrió entre ese montón de paredes.

Aún así, creo que es un sitio que debe visitar toda persona del mundo. Tengo la sensación de que toda persona que pasa por allí tiene que salir con la mente cambiada.

Nos han hablado muchas veces -mal- de la Segunda Guerra Mundial y de todo el mal que hizo el nazismo en Europa. Se han hecho películas, videojuegos y libros explicando lo horroroso que fue todo. Pero creo, que el mero hecho de visitar un lugar como Auschwitz te tiene que romper el alma en pedazos.

Vías del tren de Auschwitz

Y por esa misma razón quiero visitar el lugar. Para entender claramente lo que pasó y poner en mi sitio mi manera de pensar sobre el nazismo -que ya está en el lugar que toca, antifeixista sempre!-.

Y si antes os recomendé un libro, ahora os voy a recomendar una persona que recomiendo escuchar alguna de sus entrevistas. Siempre me han gustado las historias de personas que vivieron el infierno en sus propias carnes. Una de esas personas se llama Neus Català, la única superviviente española del campo de concentración nazi de Ravensbrück.

Neus Català, con 103 años de edad, sigue recordando esos días en un campo de concentración nazi -que imagino que da igual que campo sea, el horror debía ser el mismo-.

Una mujer que no olvidó en absoluto lo vivido y que en 2014 se le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico como reconocimiento por su tarea de preservación de la memoria historia, la lucha antifascista y la defensa de los derechos de las mujeres.

Tercer lugar: Fiordos Noruegos

Y el tercer y último lugar es en Noruega, un país que para mi tiene un clima excelente. Me gustaría mucho visitar los Fiordos Noruegos, y para el que no sepa que es un fiordo...

Un fiordo es una estrecha entrada costera de mar formada por la inundación de un valle excavado o parcialmente tallado por acción de glaciares. Como bien sabéis, el agua aumenta de masa cuando se congela, y crea fracturas, formando un valle sumergido y que se encuentra por debajo del nivel del mar.

Esto es un fiordo:

Fiordo Sognefjord en Noruega

La razón de estos lugares tan mágicos es más fácil de explicar. Me encanta la mitología nórdica. Odin siempre protege mis barcos y mis espadas para librar la gran batalla.

Me gusta mucho la forma que tenían los Vikingos de vivir en una zona tan fría como Noruega y Escandinavia. Y todo lo que tenga que ver con Vikingos me encanta.

Y simplemente quiero ir a lo alto de una montaña cerca de un fiordo, sentarme en una roca y respirar el aire fresco y húmedo que desprende la tierra.

Photo by Meera Parat on Unsplash (Fiordo de Trolltunga)

Y tener unas vistas como las de la imagen de arriba. Y pensar en las historias que se habrán vivido en este fiordo. Y pensar en si algún vikingo de la época se habrá sentado en la misma roca para pensar en sus dioses. Y pensar... Solo pensar.

Pensar y conectar con la madre naturaleza por un instante. Y descubrir, como hacían muchos Vikingos, si ese día, me iba a encontrar en las puertas del Valhalla.

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